miércoles, julio 18, 2007

Noches de Luna Llena

Un lugar cercado y destinado a enterrar cadáveres, conserva los restos de presidentes, literatos, artistas, héroes de las guerras de la independencia y de la Guerra del Pacifico. Entre tumbas y mausoleos, visitar las instalaciones de un cementerio es una actividad poco difundida y realizada actualmente, sin embargo todos los últimos jueves de cada mes, el cementerio Presbítero Matías Maestro recibe visitantes, en su programa denominado Noches de Luna Llena.
Hace más de 4 años que la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana a través de la Oficina de Comunicaciones, inicia el 28 de junio del 2002 las visitas guiadas al Museo Cementerio Presbítero Maestro, considerado el Cementerio más importante de América e incorporado al Sistema Nacional de Museos del Estado en 1993.
La oscuridad de la noche es el componente perfecto para el inicio de esta inusual visita al cementerio. Las luces que alumbran el Centro de Lima a las 9 de la noche, ubican el lugar de encuentro; Jirón Carabaya 641, sede de la beneficencia. Se paga 10 soles por los boletos que pueden ser adquiridos el mismo día o con dos días de anticipación, y a los visitantes se les permite llevar cámaras fotográficas.
La duración de la visita dura aproximadamente dos horas, la gente comienza a llegar, jóvenes y adultos se muestran entusiasmados por partir, algunos esperan ansiosos a sus amigos, otros se dirigen a la cola para comprar boletos. La encargada verifica la hora y nos avisa que los dos ómnibus ya están estacionados, con su boleto, objetos y alimentos en mano, aproximadamente 150 personas se alistan para el viaje.
Partimos a las 9 y 45 de la noche y los asientos no son lo suficientes, algunas personas muestran su incomodidad, pero todos llegamos al fin de cuentas. Al llegar nos dimos con la sorpresa de que no éramos los únicos visitantes, dos ómnibus con escolares adentro, se estacionaban.
La velada era especial pues nos invitaba a vivir gratos momentos en los diferentes ambientes del Museo Cementerio y continuando con la campaña de promover el valor histórico y artístico el tema elegido de esa noche del 24 de agosto fue; “Escritores Ilustres”. La visita se inicio con un baile de hip hop, que realizaron dos jóvenes de un centro de rehabilitación, el acto fue aplaudido e inmediatamente el historiador José Bocanegra informo el programa a seguir.
El temor de estar en un cementerio iba desvaneciéndose, y parecía que la gente se iba olvidando inconscientemente que estaba en un cementerio, de noche, de frío, tal vez fue que nunca imaginamos que asistiría un número considerable de personas. Los escolares hacían alborotos y correteaban asustando a quienes se les cruzaba, los flashes jamás se apagaron de las cámaras desde que se abrió la reja principal para nuestra entrada.
Las antorchas hacían lo suyo, le daban ese pequeño toque de vida que un cementerio quiere conservar a pesar de la apariencia tétrica que pueden mostrar y el temor que suelen inspirar.
El Presbítero Maestro tiene una particularidad, las estatuas que se pueden apreciar desde la entrada y durante todo el recorrido de la visita, la Cripta de los Héroes, las historias de algunos personajes conocidos y no conocidos, muestran la evolución del arte funerario desde el siglo XIX.
La noche estaba llena, y con ella visitantes de todas edades prestos a las narraciones de la vida y obra de los personajes, realizadas por José Bocanegra. Las tumbas de literatos como Abraham Valdelomar, Clorinda Matto de Turner, José Maria Eguren, etc., fueron las principales visitadas, algunos no dejaron pasar la oportunidad de tomarse una foto con la lapida de la tumba de Abraham Valdelomar, mientras que otros quedaban maravillados por las esculturas que iban descubriéndose durante el recorrido.
Las esculturas de ángeles fueron las mas apreciadas y admiradas, el realismo y la exactitud de sus formas dejaron asombrados a mas de uno, mas adelante conocimos también las tumbas de algunos presidentes y héroes de guerra. La cripta que se encuentra en el centro del Cementerio, se lleno de gente que no dudaba en tomar mas fotos, algunos iban directamente allí, y es que uno puede seguir al guía o decidir el camino por uno mismo.
La visita ya casi culmina, y tras a ver presenciado desde los pabellones mas antiguos hasta el de los niños; mausoleos abiertos, criptas vacías, conocimos también la vida y las historias de personajes que no son héroes ni literatos pero que sin embargo son visitados continuamente por gente que cree en ellos, en base a ciertas experiencias y testimonios personales.
El fin de las dos horas establecidas en el Presbítero Maestro nos llaman a la salida, todos se reúnen inmediatamente para dirigirse a su ómnibus, dentro de el se inician diversas conversaciones que parecen nunca terminar, pero todos coinciden en algo, y de alguna manera se rompe aquella fría idea que tenemos sobre los cementerios.
¿Es posible apreciar la belleza que llevan escondida?, en el caso del Presbítero Maestro, es sin lugar a dudas un si, ya que un lugar de esculturas considerado el mas importante del siglo XIX en Latinoamérica y declarado Patrimonio Monumental por su belleza artística, merece mas que una visita de un ultimo jueves de cada mes, merece dedicación y admiración no solo por quienes están enterrados allí, simplemente porque guarda una parte significativa de nuestra historia, y es una viva prueba de una de las mas grandes expresiones; el arte.